Hemos estado cuatro días en el puente de la Almudena en una de las casas de madera de la finca. Son fantásticas y magnificamente equipadas. Están enclavadas en plena naturaleza y las vistas y la tranquilidad que se respira son indescriptibles.
Los niños han disfrutado muchísimo del lugar y no dejan de preguntar dónde está su casita de madera.
Los dueños, Elena y Eduardo, son encantadores y consiguen que te sientas como en tu propia casa.
Se encuentra perfectamente comunicada, muy cerca de Teruel, de Dinopolis y demás pueblos interesantes de la provincia (Albarracín, Galve, Mora de Rubielos, etc).
Estamos todos deseando volver en primavera para repetir experiencia.
Besos, Juan Travanco, Beatriz, Juan, Ignacio y Valentina

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