Somos un grupo qué vivimos en una gran ciudad, para nosotros fue muy fuerte la experiencia de vivir en una cabaña en lo alto del monte. Llevábamos intención de visitar la zona, pero nos atrapó el entorno y nos dedicamos a pasear entre el bosque y fotografíar plantas que ni siquiera sabíamos que existían. ¿Quién ha dicho que los gorriones están desapareciendo? Casa Fausto parece una reserva natural, los hay a cientos. Entre nosotros venía un aficinado a las estrellas, estaba emocionadísimo, consiguió contagiarnos a todos, no necesitábamos el telescopio para verlas, casi se pueden tocar con las manos. Ni que decir tiene que Eduardo y Elena son encantadores,qué paciencia tuvieron con nosotros y qué bien nos dieron de comer. Pensamos volver un grupo más numeroso y con más material para disfrutar de ese cielo, igual de día cómo de noche. Gracias por ser tan atentos..

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